El kinder, digamos fue un tanto normal.
Era definitivamente una pérdida de tiempo. Había niños traviesos y otros muy tranquilos como yo.
Me gustaba esa niña que comenté antes y pues traté de ser bien portado.
Mi gran shock fue ver a ese niño, el más gritón y desmadroso mostrar su asuntillo.
Se subió a una resbaladilla y desde lo más alto nos enseño a todos su mini estructura anatómica. Se rió y se orinó desde ahí aventando su pipí como si fuera una fuente.
Eso fue shockeante para mi, ver que alguien hiciera eso en público y sobre todo porque noté que su asunto era diferente al mío. Años más tarde me daría cuenta que esa diferencia se llamaba circunsición.
El me caía mal, muy mal. En tercero de primara me lo topé en la colonia y jugamos. Vaya, como el mundo da vuelta. Hoy en día no tengo idea de quién sea él.

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