martes, 25 de octubre de 2011

Manuel, mi amigo de la universidad

Un gran amigo de la universidad, lo conocí hacia los últimos semestres. Era muy buen muchacho, muy tranquilo. Su nombre, Manuel.
Nos hicimos grandes amigos, íbamos al cine, fiestas, etc, todo tranquilo. Vivía algo lejos de casa y cuando salimos de la escuela nos empezamos a ver menos. A menudo charlabamos, saliamos, etc, se fue haciendo distante la amistad, pero sabíamos que existíamos.
Un día por obra del destino desapareció, digamos 1 año o algo así.
Yo estaba enrolado en mi trabajo y en mi vida y me siento culpable de haberme alejado, pero bueno él tampoco hizo mucho intento por eso... y un día me lo explicó.

Me citó en un café en el centro de la ciudad. Me dijo que se disculpaba conmigo por haberse alejado tanto tiempo, que tenía problemas y no quería involucrarme en eso, que yo no merecía su amistad.

Me sorprendió que hubiera dicho que yo era su mejor amigo y que me apreciaba. Me recordó que hace años me preguntó que sí yo lo consideraba su amigo y que yo le había dicho que ¡claro!, y el me había dicho que no me merecía como tal.
La verdad no me acordaba mucho de eso, pero sí de que hicimos ese comentario tiempo atrás.

Mientras el café y la plática y su risa nerviosa, me confesó que él era gay. No me esperaba eso, yo le había conocido una novia y creí era feliz en esos asunto. Pero me di cuenta que tenía problemas con aceptar su asunto y que su familia se estaba involucrando o sospechando, él necesitaba liberarse de eso, pero en esa transición sintió que no merecía amigos, creyó que lo rechazaría. Se alejó.
Aclaramos el punto, y le dije que para mi lo importante era su amistad y no su preferencia. Sentí que el apoyo era fundamental.
Se quedó muy feliz por la plática y todo estuvo bien.

Nos vimos en otras ocasiones y platicamos del asunto. Tenía muchas dudas y buscaba en internet respuestas a sus dudas, empezó a ir con una psicóloga.
En su trabajo conoció a un chavo abiertamente gay y él no lo concebía.  Eso lo llevó a conocer a otro chavo con el que me dijo que estuvo a punto de tener relaciones, pero era tanta su culpa que no pudo intentar nada. Se asustó.

Un día me dijo llorando que él no quería ser "así", que el deseaba casarse un día y tener hijos, que lo veía muy difícil. Su historia me conmocionó.

Fue ahí cuando tuve que confesar un poco de mis historias. Le dije, "mira es normal que 2 chavos se diviertan y se masturben juntos, y si es de mutuo acuerdo pues también que tengan relaciones", le dije, "yo lo he hecho y es algo que me tiene sin cuidado, es pura experiencia, conocimiento, puede llegar a ser divertido".
Se sorprendió mucho, no se lo esperaba. La verdad no quería yo contar mi manera liberal de ver la vida, pero lo vi sufrir. Se shokeó, pero a la vez sintió que lo entendía más.
Le dije, "mira, calma con tu vida, haz lo que tengas que hacer"
Me dijo riendo, que ya no quería ir con la psicóloga, pero que volvería para aclarar ciertos puntos.

Yo, su gran amigo, diciéndole que se calmara con sus problemas y que viviera todo de una manera más relajada. Bien o mal, ese fue mi consejo.
Su morbo pudo más, y le conté de mis experiencias previas. Como ya me había confesado él mucho, sentí que debía corresponder.
Le conté lo que había hecho y que yo no le veía importancia, que fue un momento, un gusto y ahí quedó todo, se sorprendió que incluso lo hice con gente que conocí por internet.

Creo que nos hicimos amigos de más confianza. El pareció sentirse aceptado. Muchas veces las pláticas giraron en torno al sexo. Un día me acompaño a vigilar la casa de una amiga que estaba de viaje, de hecho era muy cerca de su casa, estuvimos viendo la televisión en la sala.
Platicamos de mi recién hecha circuncisión, le conté como había estado y todo eso.
Salió el tema otra vez del sexo y le dije que era común que los chicos se masturbaran. Le dije que que tal si subíamos a la habitación y nos la jalábamos juntos.
Muy sorprendido y muy dudoso dijo "bueno"

Estuvimos en el cuarto, me bajé los pantalones, le mostré mi pene y mi circuncisión. Le gustó y se excitó. Me lo chupó y me dijo que lo tenía muy rico. Le dije haz lo que quieras con el, es tuyo por este momento.
Simplemente no pensé en nada, luego yo le hice sexo oral, y también lo disfruto. Quiso besarme y le dije que no era buena idea, no estaba yo acostumbrado a eso, pensando que eso involucra más cosas.
El como gran amigo mío, besarlo no me caía el veinte, la idea era puro sexo.
Lo masturbé, me masturbó. Terminamos, nos limpiamos, fue todo.

Seguimos saliendo como amigos y la pasábamos padre, esa barrera de secretos se había roto. Claro que estar solos de nuevo podría pasar algo, pero no lo buscábamos.
Un día que nos vimos en mi casa, me dijo que quería ser penetrado. Llevó películas pornográficas gay que había adquirido en los puestos piratas. Vimos parte de las películas, hicimos sexo oral, intenté penetrarlo, pero no tenía yo mucha experiencia en ese tema, no pude entrar bien, no tenía lubricante, creí que con el condón sería suficiente.
Le dije "no puedo entrar", a ver entra tú a mi culo a ver que tal. Le agradó la idea, aunque el era más de ser pasivo. Tampoco pudo entrar bien, así que sólo nos estuvimos restregando hasta eyacular y claro, viendo las películas. Sólo disfrutábamos el momento.
Así lo hicimos en total yo creo unas 3 veces.

¡Luego desapareció!
Fue despedido de su trabajo y batalló para encontrar otro. Se desesperó, su familia lo presionó, le confesó a su macho-hermano que era gay.
Un día lo llamé y me dijeron que se había ido a otra ciudad. Y yo, no entendía porqué se había ido sin despedirse, sentía que se sintió culpable por lo que hicimos.
¡Estuvimos sin hablar 6 años!, en ese tiempo hablé con su hermana y su mamá. No me dijeron porqué se fue, yo lo llamaba y no lo encontraba. Así paso el tiempo.

Un día me localizó, me llamó para decirme que que gusto encontrarme y que me invitaba a su boda en EUA. Me sorpendió, pero me dio mucho gusto. Yo ya estaba casado y me dio mucho gusto reencontrarlo después de tanto tiempo.

Yo sé que soy culpable de tentarlo, pero el siempre tuvo libertad de hacer lo que quiso.
Actualmente él es una amigo muy estimado por mi, y lo que pasó entre nosotros quedó como un recuerdo. Es más ni siquiera se volvió a tocar el tema.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Tomás, el de los domingos

Un día conocí en línea a Tomás. Nos citamos un domingo a medio día, algo cerca de su casa.
No sabía nada de él y yo no tenía nada que perder.

Manejé al cruce donde quedamos de vernos y veo un auto compacto con un señor!! lentes grades, sweater no muy moderno. Me hace una seña y me preguntó de carro a carro que si yo era yo.
Se estacionó, e inmediatamente me invitó a su casa que estaba ahí cerca. Dudé y le dije que mejor en otra ocasión. No me latió mucho de primera impresión.
Pero me dijo algo así, "andale, un ratito, estoy aquí cerca y es que ya quiero" - Oh, ¿ok? dije yo.

Lo seguí en mi auto y llegamos a un complejo de departamentos, vivía en un tercer o cuarto piso. No era un lugar muy grande. Me dijo que vivía con sus hermanos, pero que no estaban en ese momento y que era un lugar seguro. Total accedí.

¡El tenía unos 40 años! Era algo así como un Contador público, no muy alto, algo de canas. Yo estaba más chavo, digamos 27 años y la diferencia de edad sí era notoria.
En fin ahí estoy platicando con este señor cuarentón, look de nerd... Fuimos a su recámara. Nos quitamos un poco la ropa, él quedó en trusas blancas como de niño. Ah para esto, puso una película pornográfica gay por supuesto. La verdad ni vi la película, y de hecho me ofreció que me la llevara y luego regresarsela.(!)

Ahí con sus calzones blancos, se me antojo tocarlo, sacarle su pene y chuparlo. Era un buen paquete, con circunsición, muy limpio él. Encuerado, él era perfecto, buen cuerpo, flexible, muy antojable, nada que ver con su look de primera impresión.  Y lo hicimos, o medio lo hicimos.
Yo recostado, me puso un condón y se subió arriba de mi. No sé que pasó, no logró entrar totalmente, de hecho sentí un poco de molestia después de un rato, así que tuvimos que seguir por otros medios.

Me hizo un rico sexo oral, agarré su cabeza y le seguía dando, me chupó todo, pene, huevos y todo, y lo hacía bien. Creo que su edad y experiencia quedaron claras.
Me hizo eyacular, mientras él lo seguía haciendo, acabó con todo el semen en su boca y se lo tragó.! Estaba yo shokeado. Esto parecía una película porno en vivo siendo yo uno de los protagonista.
Terminamos y le pedí la regadera, se metió conmigo.

Luego en más confianza me dijo que que sangrón yo por pedir la regadera, que claro que sí me la prestaba.
Lo seguí viendo otros 2 domingos después de eso a a la misma hora.
Después del baño se ponía guapo, jeans, camiseta normal, se quitaba los lentes. Se transformaba!, se veía mucho más joven.

En una de esas me dijo que le gustaría que nos siguieramos viendo. Que fueramos al cine, a cenar.... y yo no decía nada. Mi intención era sexo en privado y solamente, el quería llevar la relación a otro nivel. Y yo no estaba para nada interesado en eso. Entendí que él era gay abiertamente.
Nos dejamos de escribir y se acabó.

Recuerdo bien a Tomás y su casa y nada más. No sé que sea de él hoy en día, pero debe andar rondando los 50 años.